RINCONES DE ARAGÓN: EL MIRADOR DE LA REINA (PANTICOSA)





Este paseo nos permitirá contemplar, desde la altura, toda la belleza del balneario y los bosques adyacentes, las cascadas, el lago y las inmensas montañas que lo envuelven. 























Tras un tortuoso recorrido de 10 km por el angosto desfiladero de El Escalar, donde se desliza el río Caldarés, con varias curvas de herradura, se alcanza el Circo de Panticosa a 1.636 mts de altitud.

Nos recibe el Ibon de los Baños, rodeado de montañas de más de 3000 metros de altura formando un círculo desde donde se precipitan alocadas cascadas. 

Ya los romanos conocían la existencia de este recóndito lugar, famoso por sus aguas terapéuticas, aguas sulfuradas a 51º C repartidas en 6 manantiales.

Junto al lago un esplendido bosque y entre el boscaje se levantan varios edificios con aire romántico de apariencia francesa, del siglo XIX, antiguos hoteles, casinos y ahora, un moderno centro terapéutico. 

Al fondo, junto a la Casa de Piedra, es el punto de salida para numerosas excursiones, rutas antes utilizadas por pastores y contrabandistas. Un poco más arriba, desde donde se divisa toda la serenidad del circo se encuentra el Mirador de la Reina.

Se trata, sin lugar a dudas, de un sorprendente paisaje, compuesto de picos, ibones, torrentes, crestas y manantiales que hacen de él, uno de los sitios más admirables del Pirineo.








El balneario de Panticosa es un enclave privilegiado y único. 

Se encuentra situado a 1.630 metros de altitud en el interior de la cubeta glacial del río Caldarés, rodeado de paredes graníticas  formadas por picos de más de 3.000 metros de altura como el Argualas-3.046, Garmo Negro-3.051 o Infierno -3.082- y desde cuyas alturas comienzan a discurrir las aguas, recogidas inicialmente en los ibones (así  llaman a los lagos de montaña) Azules o de Bachimaña y que posteriormente bajarán hasta el Ibón de Baños situado en el mismo Balneario.









Las primeras noticias, sobre el uso de las aguas nos llevan a la época romana. Los viajeros que recorrían las vías de la antigua Hispania con la Galia siguiendo el cauce del río Gállego eran atraídos por la fama de estos manantiales de agua caliente entre las montañas y, dado la conocida costumbre por las termas y baños, acercó hasta aquí a los habitantes adinerados de las poblaciones del sur, Osca y Cesaraugusta. 

El hallazgo de unas monedas romanas de Augusto y Tiberio en las inmediaciones del manantial así lo demuestra.

Pero es en la mitad  del siglo XIX, cuando se convirtió en uno de los Balnearios mayores y más prestigiosos de España. Los edificios se construyeron con influencias francesas, basados en una lujosa arquitectura de montaña con hoteles, casino y villas. 

Una controvertida reforma realizada por el arquitecto Moneo ha re modelado los hoteles y la zona de baños.

























El lugar, de increíble belleza natural,
es un remanso de paz
y tranquilidad.




















Belleza y Bienestar unido al poder del Agua Termal.

























Un paseo hasta el Mirador de la Reina


Este paseo nos permitirá contemplar, desde la altura, toda la belleza del balneario y los bosques adyacentes, las cascadas, el lago y las inmensas montañas que lo envuelven. 

Desde la explanada del balneario subimos por una escalinata que lleva a la Fuente de San Agustín y a la altura de la Villa Blanca, se gira a la izquierda atravesando el puente sobre el barranco Brazato cuyas aguas danzan bulliciosas sorteando rocas de granito.

Sobre la Casa del Reloj, se toma un ancho y cuidado camino que en lazadas asciende en dirección a la Fuente del Estómago o de la Belleza. Al llegar a la tercera revuelta un sendero se deriva a la izquierda por terreno granítico y que en breve se emplazara bajo un muro de contención de aludes. 

Aquí se encuentra una bifurcación, el ramal de la derecha es el GR 11 que se dirige a los ibones de Brazato, Labaza y Serrato. Sin embargo, el que seguimos discurre paralelo al muro y baja a cruzar la vaguada del barranco Sarriales. 

A continuación atravesamos una gran tubería que baja desde los ibones de Bachimaña a la Central de Baños y aparece un sendero entre arbustos que a la izquierda desciende hasta el Mirador del Rey, un recoleto balcón sobre la Cascada del Pino. 



























Una vez disfrutado de las vistas que este mirador nos ofrece de la cascada, retrocedemos un poco, hasta situarse en el camino anterior por donde llegamos al puente sobre el Caldarés. 

No olvidamos, por esta vez, del  ramal que asciende hacia la Pradera del Bozuelo con el sendero señalizado con marcas blancas y rojas del GR 11 y que se dirige al ibón y al nuevo refugio de Bachimaña y  proseguimos hacia el Mirador de la Reina.

En este segundo balcón natural y desde aquí las vistas son magnificas. Al frente el pico Argualas, envuelto en nubes de ceñudo aspecto y bajo nosotros, la panorámica completa de los edificios del complejo del balneario.  

Una vez deslumbrado, y tras haber sido deshipnotizado descendemos por esa senda en continuos zig zags hasta finalizar junto al Refugio Casa de Piedra.































¿Puedes parar 3 minutos? 

Sabemos que es mucho pedir, pero no te vas a arrepentir. 
Siente el Invierno según el Balneario de Panticosa ...



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