RUTA 15: PANIZA RÍO HUERVA





RUTA 15: PANIZA – RÍO HUERVA
         IBP: 174








Por 2 veces tendremos que vadear el río sobre troncos con la Trek al hombro en precario equilibrio.


Por tercera vez no nos quedará mas remedio que descalzarnos y sumergirnos en las heladas aguas invernales.

Perderemos la zapatilla que el río arrastrará, 
sin piedad, 
hasta que un valiente se lance 
desafiando gélido torrente. 









El río Huerva, al igual que el Piedra, ha ido excavando con su cauce la tierra hasta conformar profundas y serpenteantes hoces.

Dentro de los parajes naturales más interesantes, las Hoces del río Huerva son sin duda el espacio más desconocido y menos frecuentado.

Aguas abajo de Cerveruela, entre el pueblecito de Vistabella y el embalse de Las Torcas, a lo largo de más de 20 kilómetros, el río queda encajonado conformando un profundo valle de altísimo valor ecológico.

En su trayecto, podremos observar como varía la geología de las montañas que lo acompañan: areniscas, pizarras y cuarcitas paleozoicas, como las que constituyen la conocida como Peña Gorda, darán luego paso a un cada vez más estrecho cañón calizo del Jurásico, parajes de Peñas Royas y Valhondo, hasta alcanzar los conglomerados del Terciario que envuelven al embalse de las Torcas.


De las Hoces de la Huerva destacan el silencio y la tranquilidad en que se encuentran sumidas. Los accesos son escasos y pocos frecuentados quedando el tramo que une los Molinos de las Saladas y del Zorro comunicado únicamente con un agradable sendero que acompaña al torrente.














Iniciamos nuestro recorrido en la villa de Paniza, para ascender durante fuertes rampas hasta la Ermita de la Virgen del Águila, importante mirador de toda la sierra.

Poco antes de llegar a la Huerta de Gayán, tomaremos una pista que sale a nuestra izquierda. Nos adentramos en la sierra por el barranco de la Mina.















La pista  arranca en ascenso por la ladera. Este tramo lo recorreremos entre carrascas , vendrá a ser el que mayor dificultad física nos presente por sus constantes y duros desniveles y sinuosidades.



















Si algo tiene la sabiduría popular es que es "sabia".

Y es que, después de la dura subida, hasta llegar a la revuelta del susodicho calificativo con porcentajes superiores al 20% la revuelta te invita inconscientemente a pararte, mirar la senda que has dejado atrás, y por supuesto, a hidratarte para recuperar parte de los sudores que has dejado en el camino.

Pero aun nos queda otra, terrible, aún peor, con un máximo del 28% que se sube antes andando que en bicicleta.







Hemos ascendido por la vertiente Norte de la montaña, primero por campos de cultivo, sobre todo viñas, luego por un tupido bosque de encinas, hasta ascender a este pequeño collado a 1009 mts de altitud.

Por detrás podemos distinguir el municipio de Paniza y el Campo de Cariñena.

Ahora enlazamos con una pista asfaltada, que en unos pocos metros alcanzamos, no sin esfuerzo, el Santuario de la Virgen del Águila.





Al frente, una vez llegados al Santuario, hacia al Sur las sierras de Herrera y la extensión del Campo de Daroca








Ya hemos descendido entre pinos de reprobación por pistas buenas, rapidas, hasta alcanzar una estrecha carretera asfaltada que nos conduce en dos kilómetros descendentes a todo trapo hasta el pueblo de Vistabella.

Ahora es seguir la margen izquierda del rió Huerva.

Miro el cielo y cada vez esta más amenazante, digo que nos va a caer una buena que igual es mejor buscar cobijo, y Chino me hecha la bronca: Ya quieres abandonar, que quejicas eres. 

Si, si. Ya veras tú.


Nada más decirlo...







Parece que para y al abrigo reponemos fuerzas. 






El cauce del río Huerva baja intrépido, con mucha más agua de la que pensábamos.











Por 2 veces tendremos que vadear el río sobre troncos con la Trek al hombro en precario equilibrio.










Afortunadamente en el primero tenemos una sirga que nos sirve de sujeción.










Una senda estrecha, comida por la hierba, discurre por la ribera entre los meandros que el torrente dibuja. Los álamos y sauces se retuercen en caprichosas formas. 




Segundo vadeo, esta vez dos troncos...









Molino del Zorro,
en este bucólico punto destaca el silencio
y la tranquilidad solo roto por el

murmullo del agua.





3º Vadeo, necesitamos descalzarnos.













¡Que te tiro las zapatillas!
¡ No la tires que se cae al agua!
¡Que sí que las tiro que no puedo sujetarlas y cruzar!
¡Que se caerá!
                        Zas al agua. Penoso.



El río arrastra la zapatilla sin piedad,
mientras la miramos

con incredulidad.

Solo queda que un valiente se lance
desafiando al gélido torrente.

Recupero la zapatilla, corriendo sobre las aguas, jeje, pero acabo chapoteado de cintura para abajo, las botas, calcetines, chorreando. Bolisas de nieve caen sobre nuestras cabezas. 

¡¡¡Voy a morir de hipotermia!!!. ¡AHHH, que triste!!!


Y aún quedan dos vados más.

Al final, el torrente pudo con nosotros

 y la atrevida corriente y el frío nos hizo desistir para una nueva ocasión. Después de haber vadeado el río en tres ocasiones guardando el precario equilibrio sobre troncos de árboles caídos y después, descalzos entre un agua helada y cortante, mientras sobre nosotros caían bolisas de nieve. 


Moraleja: Una ruta para realizar en verano.








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