MI TRABAJO EN DISNEY 2º AÑO



CUENTO DE NAVIDAD



Ya llegó la navidad, esas fechas señaladas donde todo el mundo parece ser más feliz. 






Nunca entenderé por qué, en este periodo, la gente se vuelve más amable, resuda amor, amistad, comprensión por todos sus poros.
Jamás entenderé eses sentimiento de culpa que parece invadirnos en estas vacaciones, volviéndonos más solidarios con los necesitados. No importa lo poco que signifiquen para nosotros los niños  desnutridos del África o las familias españolas que dependen de la caridad para comer (cuyo número cada año aumenta en proporciones desorbitadas); quizás nos den igual las selvas amazónicas, y el calentamiento global; pero, en estas fechas, lo más seguro es que acabemos solidarizándonos con los bancos de alimentos o colaborando con alguna ONG solo para calmar nuestra conciencia y, respirar aliviados pensando que ya hicimos la buena acción del año.

La Navidad también parece aumentar las historias de amor, algunas de ellas realmente conmovedoras. Es bonito ver en Facebook cómo, parejas de verano, separadas por un océano, volverán a reencontrase de nuevo. Como en los cuentos, él cogerá un avión con destino Madrid, para verla, recuperarla, y no volver de nuevo si no es con ella, quien dejará atrás su viada madrileña para empezar una nueva como periodista en Ecuador. Porque las princesas actuales ya no son como las de antaño. Ahora no se limitan a esperar pacientemente; sino que ellas tienen un papel igual o más importante en el reencuentro.

También empiezas a percibir como las predicciones del turrón “EL Almendro” se hacen realidad un año más. Adviertes cómo la gente “normal” vuelve a casa , de allá donde quieran que están, sea dentro de la Península, Europa, o bien se hallen en un continente diferente. Te los imaginas felices, con una maleta llena de regalos, y… de ropa sucia que lleva meses sin ser planchada (porqué, que estudiante plancha cuando está fuera de casa).

Y tuyo, que nunca me consideré normal, que jamás entendí el sentido de tanta reunión familiar, tanto cariño y amor repentino; que siempre pensó que la Navidad la ha inventado “El Corte Inglés” (O Coca-Cola, diseñadora del traje de Papa Noel, me da lo mismo), decido huir. Vuelvo a Disneyland para trabajar en ese universo supuestamente mágico que no sería posible sin toda esa gente que anda entre bastidores. Aunque nunca jamás lo admitiré en persona, en parte me da penita irme, no estar para muchos reencuentros ni pasar la Nochevieja en Zaragoza (eso, si mi bolsillo me lo agradece profundamente, porque los cotillones son caríiiisimos). Muy probablemente, mi avión se cruzará con muchos de los vuestros; solo que yo huyo al país de nunca jamás.
Ha pasado un año ya desde mi último CDD (Como dice algún catalán, a mi Mickey solo me ve el pelo por navidad), pero todo sigue igual.

Sentada en IMA, ves pasar al portugués bipolar del año pasado, y mentalmente, a pesar de ser atea, empiezas a rezar lo poco que recuerdas. Piensas, mierda, mierda mierda, que no me reconozca. Pero él, que sufre un trastorno de personalidad pero no le falla la memoria, te ve al instante. Y te saluda amablemente. Si, si, amablemente. Según lo que dicen, echarse novia parece que le sentó bien y que ahora es más normal. No obstante, por si las moscas, deseas que le toque bien lejos de ti, que estas cosas nunca se sabe cuando pueden regresar. Así que no puedes evitar alegrarte cuando le ves con el uniforme de la pizzería Bella Nocte. BIENNNNNN!!!!!!! NO le vas a tener que sufrir este año.

Seguirás teniendo que soportar intentos fallidos de ligoteo de muchos italianos, pero por lo menos esta vez no te echarán la bronca. La verdad es que el ambiente este año  en el Lucky es muy bueno. Un poco más sosete que las navidades pasadas, pero la gente es super amable. EL primer día, cuando mi Team Lider me ofreció 5 minutos de descanso me quedé muerta; claro que mayor fue mi sorpresa cuando ayer nos reunió a todos para felicitarnos…. Inaudito. Realmente es una buena estrategia, por fin parece que alguien entiende que la motivación laboral ayuda a aumentar los rendimientos. Enhorabuena y gracias Jean Marc.

Sin embargo, a pesar del buen clima, echas de menos a tu reducto español; hasta que, un día, una pelirroja te llama. Si, es ella, la misma que te mostró cómo sobrevivir en el parque y te daba consejos tan sabios como: Cristina, añadirle una é al final de las palabras en español no hace que estés hablando en francés (dicho así puede parecer borde, pero el cariño con el que pronunció esas palabras hará que las recuerde siempre). Nada ha cambiado desde entonces. Vuelves a escribirle tu número en una servilleta, cómo la primera vez, de nuevo criticar las políticas de empresas a la que ambas estáis sometidas, y se te corre otra vez el rímel de reír ante las mayores tonterías que puedas imaginarte.
 
Cuando ya parece que no puedes alegrarte más, cansada te subes al bus, al que llevas una hora esperando, y allí están el catalán y el barman del Silver, aquel que te llamaba Marieta y de cuyo nombre no te acuerdas, o quizás nunca memorizaste).


Aunque han transcurrido para ellos varios CDD, te das cuenta de que la magia de Peter Pan está esparcida por todo el parque, transformándolo en un lugar donde parece que el tiempo no pasara; donde nunca pasa nada...







Disney, un lugar donde todo es posible:    
RAPTADA POR LOS BOMBEROS


Según todos los anuncios publicitarios, Disneyland Paris es un territorio mágico donde todo es posible; especialmente en navidad. 

Para los visitantes, el parque es un lugar donde hacer realidad sus sueños, pero, entre bastidores, en el backstage, esta frase tiene otras connotaciones diferentes.  

Para los trabajadores, la frase “todo es posible” significa literalmente que te puede pasar cualquier cosa, y que cuanto más extraña, marciana y extravagante sea; más fácil será que te ocurra. Especialmente en navidad, fechas que parecen afectar a la cordura, ya de por si escasa, de los trabajadores. 

Para que os hagáis una idea, os voy a contar mi última experiencia. Cuando creía que ya lo había visto todo, y que nada podría sorprenderme, me sucedió lo siguiente historia.

Todo comenzó un día de nochebuena. Tras mis 8 horas de jornada laboral salía yo a las 22:30 del Lucky Nuggets dirección a Imaginación, la central del backstage de Disney. Caminaba tan tranquila y contenta, porque una compañera mía me iba a llevar en coche a Pleyades, la resiencia  (algo ya extraño) cuando, de repente, del Brioche, un restaurante para empleados del parque, sale un bombero y en perfecto francés, me dice  a toda velocidad, que están celebrando el cumpleaños de un compañero. 

Quieren cantarle el cumpleaños feliz y grabar un video, y me piden si es posible que entre al restaurante dos minutos. 

Claro, una, con toda su buena fe, cree que le van a dar la cámara para grabar a todo un grupo de bomberos cantando un cumpleaños feliz, porque todos quieren aparecer y quedar para la posteridad.

Pues no. Primer error de novata. 

Para sobrevivir a Disney hay un refrán español que podría encajar: Piensa mal y acertarás. Las cosas nunca son tan fáciles.

Total que yo, toda inocente, entro al restaurante, que habían cerrado para un grupo de bomberos, y el personaje que me había parado mientras andaba por la calle saca el móvil. Tú piensas, bueno ahora me lo da y les grabo y me voy. Pues no. 

Se ponen todos a cantar el cumpleaños feliz y te miran, mientras tú alucinas en colores. Finalmente se te acerca el del cumpleaños y se hace una foto contigo. Mi cara debía de ser un poema. No entendía nada, de nada (y sigo sin entenderlo). No sabía qué hacer, así que para salir del paso acabé dándole dos besos en la mejilla al bombero (que era lo que quería, supongo). Finalmente me invitaron a quedarme a beber algo con ellos. 

Por supuesto, en estas situaciones el sentido común te dice que huyas. Y hay que hacer caso siempre al sentido común. Así que, les dices que son muy majos, y declinas la invitación alegando que sino pierdes el bus (aunque esa noche te vayas a ir en coche, pero eso ellos no lo saben).

Bueno, pues cuando la cosa no podría ser más marciana,  ves como uno de los bomberos coge una mandarina de un frutero, y te la ofrece como un petit cadeaux de Nöel por la colaboración.

¿Y qué haces en esta situación? Imaginaos, yo allí, vestida con el uniforme ese precioso del Lucky, oliendo a hamburguesa, en un restaurante con unos 10 bomberos, y una mandarina en la mano. Si alguien le encuentra alguna lógica, por favor que me la explique. O mejor, que envíe su CV directamente a Disney pues está perfectamente “capacitado” mentalmente para formar parte del personal.

Al final terminé huyendo definitivamente con la excusa de perder el bus y muy dignamente salí a la lluvia con mi disfraz y mi mandarina en busca de mi compañera de trabajo para volver a casa.

Sin embargo, quizás lo más gracioso fue el comentario de mi compañera. Tras no percibir expresión de sorpresa alguna al terminar la historia, le pregunté que si no le parecía raro, a lo cual me contesto con unas sabias palabras: ¿Por qué me habría de parecer raro? Es Disney.

Efectivamente, no lo podría haber descrito mejor. 
Es Disney, un lugar donde todo es posible.



ESCAPADA AL PARÍS BOHEMIO


Hoy me acerqué a uno de los barrios más peculiares y encantadores de París. Me trasladé a la zona más bohemia de la ciudad más bohemia: Montmartre. Como su propio nombre indica, fue fundado en lo alto de una colina durante la Edad Media. En sus inicios era una zona de conventos dedicada al mártir Saint Denis, patrón de París. 

Posteriormente, durante la Revolución francesa, estas construcciones fueron destruidas y, el barrio adquirió una función totalmente diferente: se transformó en una comuna independiente que finalmente sería anexada a la ciudad en 1860.


La plaza de Tertre es la plaza de los pintores, 
uno de los lugares más concurridos de Montmartre.


Actualmente, por sus cuestas interminables vagan pintores y poetas, compartiendo calles con fotógrafos aficionados en busca de la mejor imagen de la esta encantadora villa.

La colina está coronada por la basílica del Sagrado Corazón. Fue construida en 1873 con el fin de honrar a todos los caídos en las guerras prusianas y pedir el perdón divino por todos los pecados cometidos en las mismas (como bien dice el refrán “a Dios rogando, y con el mazo dando”…). Hoy en día un hervidero de turistas rodeado de puestecillos callejeros de dulces franceses dispuestos a hacer el agosto en estas fechas.


La basílica tiene forma de cruz griega, y está adornada por cuatro bóvedas. A pesar de la magnificencia de su arquitectura exterior, el interior, aunque bonito, no llega a alcanzar el esplendor de las vídrielas que pueden encontrarse en Nôtre Dame. Si algo podemos destacar, es su techo, el cual alberga el mayor mosaico jamás realizado.


En el exterior, a la derecha de la salida, unas escaleras pasan desapercibidas para la mayor parte de viajeros. Conducen, pagando un módico precio de tres euros, a la cripta. Esta dividida en una amplia nave principal desde donde se bifurcan diferentes capillas dedicadas a diferentes cardenales que ha tenido la ciudad.


Cuando uno entra en el interior de este mausoleo, lo primero que llama la atención en este espacio es la calma, tranquilidad que reina. Lo más impresionante es el juego de luces y sombras, gracias al cual en el interior de la misma se crea un ambiente espiritual. Después, comienzas apreciar un aura mística, mágica, que impera en la zona. Puede que solamente sea debido a los juegos de luces y sombras, o la sugestión de los viajeros, pero gran parte de los visitantes afirman que en esta cripta, se siente una energía especial.

Como siempre digo, París es una ciudad para dejarse llevar, por eso, una vez fuera ya de la basílica, lo mejor es pasear por los alrededores de la catedral, y descender por el parque hasta la base del monte.  Solo de este modo podréis disfrutar de las mejores vistas de toda la ciudad. La panorámica de las calles que rodean la zona supera incluso a la que puede obtenerse desde el Arco del Triunfo, o la Torre Eiffiel, y es gratuita.


La prisa de los turistas les impide
conocer la historia de amor más bonita
de todo París.


La mayor parte de los turistas, simplemente visitan la zona para ver la plaza de los pintores, y la basílica. Toman el funicular que les traslada desde la plaza principal, donde se congregan los retratistas más pesados en busca de víctimas inexpertas que estén dispuestas a pagar por la turistada del día; hasta la iglesia del Sagrado Corazón. 

Tal es su prisa, que la gran mayoría apenas llega a conocer que la historia más bonita de amor tuvo lugar a escasos metros de la parada de Metro de Abbesses, donde se bajaron. De hecho, si no hubiera sido por mi compañera de habitación, yo misma lo hubiera obviado.

EL músico francés Frédéric Bacon, como buen discípulo de Philéas Fogg soñaba con dar la vuelta al mundo. Inspirado en la más famosa frase de amor, te quiero, decidió crear un muro de 40 metros cuadrados, recubierto con 612 azulejos en el jardín de la plaza Jeac Rictus, para coleccionar te amos. Primero le pidió a su hermana menor que escribiera esta frase mágica. Después, hizo lo mismo dirigiéndose a sus vecinos y amigos de diferentes nacionalidades. Coleccionó más de 300 formas de declarar cariño que fueron escritas por Claire Kito con diferentes caligrafías.  Así en el 2000 se inauguró finalmente “Le mur de les je t’aime”; o el muro de los te quiero, en mi opinión el lugar más romántico de todo París.


Así que, en honor a mi colloc de Disney: Maite Zaitut






Siguiendo con la ruta sentimental, pasando por la cafetería de los reencuentros, me dirigí hacia la plaza Pigalle. No puede evitar hacer una parada Brioche Dorée, por si en su interior quedaba algún bombero procedente del parque de Disney. Sin embargo, esta vez en su interior solo encontré café y pastas, pero nadie que intentara secuestrarme de nuevo.

Dejando de lado la curiosa historia de la otra noche, esta plaza no es famosa este bar, sino porque en ella comienza la conocida calle Boulevard de Clichy; y con ella el ambiente cambia radicalmente de forma algo abrupta. Pasamos del sentimentalismo al dominio de los Sex Shops, el feudo de cabarets donde reina el Mouline Rouge.

El Mouline Rouge no es más que un famoso cabaret que tuvo su máximo apogeo durante la Belle Époque. Descrito por Andrey Berly como la taberna del infierno, ha sido escenario de numerosas películas que lo han hecho famoso, razón por la cual parece ser una visita obligada, aunque realmente su exterior deja un poco que desear.


Dado que París es una ciudad muy práctica, pues como dice el dicho todos los caminos llevan a Roma, (o, en este caso al Louvre), me atreví a callejear un poco. Cual fue mi sorpresa cuando, bajando por la rue Blanche, de repente, me topé sin planearlo con la Iglesia de la Trinidad. Es un templo del S.XIX que no tiene nada que envidiar a la basílica del Sagrado Corazón. Cuenta con varias puertas, tanto laterales como principales, abiertas al público. 

Yo, muy inteligente de mi, para acortar un poco mi trayecto, decidí entrar a través de una de las puertas que dan a la izquierda de la nave. Pero lo que yo no sabía es que todo el interior de la misma estaba adornado con figuras del belén hechas en una especie de papel maché un tanto siniestro.


Ya os podéis imaginar el susto que me di cuando, al ingresar por una de las entradas auxiliares encontré frente a mí, repentinamente, una estatua blanca como la nieve, de morfología un tanto extraña, cubierta de velos, en la penumbra de una iglesia. Afortunadamente me contuve sin soltar ningún improperio, pero la expresión de mi rostro debía ser muy clara; tanto, que una de las abuelillas que rezaba en un banco, comenzó a reírse sin parar nada más verla.


Cuando por fin conseguí recuperarme y mis pulsaciones volvieron a niveles normales, reemprendí la marcha. Salí del templo y me dispuse a bajar por la Rue Lafayet, pasando junto a las galerías del mismo nombre, las cuales habían sido tomadas por una marea de turistas japoneses que estaban haciendo las compras de navidad. Ayyy, quien pudiera tener su cuenta bancaria para permitirse caprichos en este lugar.


Seguí por Rue Halléy para salir a Opera. Junto a la escuela de música, una multitud se agolpaba frente a unos altavoces y una guitarra. Uno de los mejores artistas callejeros que he oído ponía música a la escena. Embelesados turistas y locales nos detuvimos a escuchar de su voz canciones como What a wonderfull Word o Wonderwall. 

Diferentes estilos, diferentes autores, nos retenían, nos embelesaban. Sabíamos que debíamos continuar el viaje, pero, bajo el embrujo de una guitarra éramos incapaces de movernos. Solo contemplábamos la escena de un atardecer parisino que gozaba de banda sonora propia.


Sin embargo, todo se acaba. Desgraciadamente, llegó el intermedio de su particular concierto, devolviéndonos a la realidad. 

Reemprendí la vuelta a casa por la Avenue de l’Opera pasando por Louvre, para finalmente, continuar un poquito más hasta Châtelet, donde mi tren RER A me estaba esperando para devolverme a la residencia de Serris. Como se puede ver es imposible perderse en París, porque, cuando menos te lo esperas, aparece un monumento conocido que guíe tus pasos y te ayude a ubicarte.



Fotografias:
























¿QUE GUSTO TENDRÁN LAS LAGRIMAS DE JUANA DE ARCO? 




Los niños, al llegar a Disney, lo primero que hacen es ir corriendo, con toda la ilusión del mundo a abrazar a su personaje preferido.


Cuando un trabajador llega a al parque, tiene una reacción similar. El primer día suele lanzarse a la carrera, lleno de esperanzas. Pero esta vez la razón de sus prisas no es Mickey, Donald o Goofy. Lo que el CDD (o trabajador de Disney) ansía es conocer sus horarios, y algo más importante, su días “en repos” (días libres).


La primera vez que mi compañera y yo vimos nuestro planing de navidad este año no pudimos menos que desmotivarnos. Teníamos 5 días libres (mucho para dos semanas, lo cual posiblemente implicara que nuestro cheque se vería considerablemente afectado.) Pero, por si esto fuera poco, estos estaban agrupados en dos periodos de mini-vacaciones. Viernes sábado y domingo, y luego sábado y domingo. Mucha gente no comprenderá nuestras quejas iniciales. Que afortunadas fuisteis, pensarán- Sin embargo, tener los días agrupados de esta forma supone trabajar 6 jornadas consecutivas en periodo de temporada alta. Algo, que por experiencia resulta mortal. Quizá hubiéramos preferido tener algún día suelto en mitad de la semana, para descansar de los huéspedes insípidos que no te dedican ni una sonrisa.


Peor bueno, los horarios estaban cuadrados así, y no había forma de moverlas. Lo único posible era resignarnos.

-¿Y qué hacemos tantos días off seguidos? -Me preguntaba mi compañera de habitación. -Además nos coinciden dos de ellos.

-Lo normal sería bajar a París (le contesté con tono neutro, como de quien dice que se va a comprar el pan, porque una vez que estás en Disney, no asimilas la suerte que tienes de tener la ciudad de la luz a solo 40 minutos en cercanías).

- Ufff -resopló ella- pero tantos días en París,,, Tenemos que pensar algo diferente. Podríamos hacer un viaje.

Y una, que se apunta a un bombardeo, a la que le falta bien poco para echarse la mochila al hombro, aceptó de inmediato. Empezamos a mirar destinos, trenes, albergues y la idea empezó a tomar forma. Iremos a Bruselas, en Bélgica, dijimos; pues, solamente está a hora y media en TGV o 3 horas en bus (que es más económico).


Teníamos todo dispuesto; albergues mirados, guías de la cuidad, etc. Pero, las cosas nunca son tan fáciles. Cuando el jueves ya nos disponíamos a comprar los billetes, surgió un pequeño problema. El único bus de vuelta cuyos horarios nos coincidan bien, estaba lleno. El TGV, demasiado caro.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Tres días en París? No, tenemos que idear un plan B. Empezamos a mirar destinos que nos permitieran ir y volver en el día, de esa forma nos saldría más económico. Ya estábamos casi desesperadas. Sin embargo, de repente, se me ocurrió una idea: Mira Normandía.

-¿Normandía?

- Si, Normandía,

- Pero, Normandía es muy grande.

- Tú pon en google Normandía y la primera ciudad que aparezca- le dije.

- Ummm, veamos… ¿Qué te parece Rouen?

- Vamos a lo importante, ¿Cuánto cuestan los trenes?

- 19 euros ida el TGV

-Entonces me parece perfecta.


La primera idea era salir hacia allí el sábado por la mañana. Viajaríamos en el RER A hasta París Auber y luego desde allí haríamos una conexión en la estación de San Lazaro, que está cerca.

Ese día salimos media hora más tarde lo previsto (lo cual entra dentro del rango que se considera aceptable). Como siempre caminamos desde la residencia hasta la estación, para tomar el RER A hasta Auber. Fue aquí donde empezaron nuestros problemas. La estación de metro resultó ser peor que el laberinto de Alicia en el País de las Maravillas. Como dos ratones en busca del queso empezamos a recorrer sus pasillos, pero todos nos llevaban al mismo sitio, al punto de partida. Había pasado una hora y no habíamos conseguido encontrar las vías. Un desastre.


Desanimadas, decidimos salir y volver a entrar; quizás ver la calle nos ayudara a orientarnos. Sin embargo, justo antes de la salida, allí estaba el mostrador de información y venta de billetes. Miramos el reloj. Ya eran las 12. Ufff, sería un poco tarde para ir hasta Normandía. ¿Qué hacemos? Pensamos, porque mañana es domingo y allí estará todo cerrado, pero hoy, para cuando lleguemos, la ciudad estará casi muerta. Y tampoco tenemos plan para hoy.


Tras un rato debatiendo pros y contras llegamos a una solución. Iríamos en domingo, al día siguiente, pues los monumentos no suelen cerrar los festivos. Hoy habíamos ido de avanzadilla como en la guerra, solo a comprar los billetes. Y el resto del día, ya lo rellenaríamos con algo que ver por París.


Pasó casi todo un día, una noche; y un despertador sonó. Como el día anterior nos calzamos las botas, sándwiches a la mochila para caminar hasta la estación de RER con destino Auber.


Volvimos recorrer sus interminables pasillos para acabar en lo que nosotras creíamos que era la Gare de St Lazaro. Pero ¿dónde estaban los trenes? Si, fue aquí donde ayer sacamos el billete, pero no hay rastro de ninguna vía. Y ahora ¿Qué hacemos? Corrimos en todas las direcciones, pero nada. Salimos de estación, entramos por otra salida, pero volver al mismo punto. 10 minutos para que salga el tren que queremos coger.


Desesperadas nos acercamos a unos militares que pasaban por la calle.

Bonjour,  ¿La estación de St LAzaro, del SNCF?- soltamos de una tirada.

Por allí, al final de la calle a la derecha.

¿Pero, entonces no es aquí? pensamos, echando a correr. Creíamos que no llegábamos, que nuestro plan no iba a pasar de un mero proyecto. Pero no. El tren seguía allí, y casi como Indiana Jones, entramos en el primer vagón antes de que se cerraran las puertas.

Eran las 11, y lo habíamos conseguido. Ahora solo teníamos que encontrar un sitio entre las maletas y los pasajeros.


Aquello era increíble. Estábamos en París camino de Normandía.


Mientras atravesamos verdes paisajes a toda velocidad escucho como mi compañera me preguntaba algo: ¿Cómo se te ocurrió Normandía? Me preguntó mi compañera. 

Porque tampoco es que este excesivamente cerca.- Me decía.

Bueno, la verdad es que la idea de visitar Normandía llevaba tiempo rondándome la cabeza. Normandía es una región que tiene su origen en pueblos celtas. Después de la ocupación romana, fue invadida por los Francos. Posteriormente sufrió sucesivas invasiones de vikingos, que saquearon la ciudad. Para poner fin a tal época de inseguridad, el rey Carlos III de Francia llegó a un acuerdo con el jefe vikingo Rollon.  Carlos III le concedería la región como un ducado a cambio de que protegerla de los ataques.


Ya en la edad media, Guillermo el Conquistador, descendiente del Duque de Normandía, invadió Inglaterra, transformándose en el Rey Guillermo I de este país. Hasta su muerte ambos territorios continuaron unificados (de ahí la semejanza de sus arquitecturas). Durante el siglo XII este territorio alternaba periodos de fidelidad a Inglaterra y a Francia, según conviniera al rey de turno. Finalmente, las desastrosas campañas militares de Juan I de Inglaterra, hicieron que Normandía se terminara integrando definitivamente como región francesa.


Pero, Inglaterra, no iba a quedarse con los brazos cruzados. Tropas inglesas decidieron ocuparla por la fuerza durante la Guerra de los Cien Años (1346-1360) y entre 1415 y 1450. También jugó un papel importante en la Segunda Guerra Mundial y a su desembarco.

Actualmente, Normandía es un departamento de Francia, pero cuya historia siempre ha estado my ligada a la inglesa, de ahí que su arquitectura medieval influyera en este país, y por la cual es tan conocida.

Con esta explicación, tras hora y media de viaje llegamos a la estación de Rouen.
Rouen es la capital de la Alta Normandía y del departamento del Sena Marítimo (si, por esta ciudad también pasa el famoso Sena y sus tres pequeños afluentes, el Aubette, Robec y Cailly).


Fue apodada por Víctor Hugo como la “Ciudad de los Cien Campanarios” y Stendhal la denominó como “La Atenas del Gótico”


pues, a pesar de sus pequeñas dimensiones, no hay rincón que no esté dominado por una Iglesia. Pero no por iglesias cualquiera, sino que cada una de ellas es la máxima expresión del gótico. Nervios de piedra ascienden hasta el cielo haciendo innecesarios los gruesos muros del románico y son sustituidos por paredes pintadas en vidrio donde historias sagradas, santos y profetas, ángeles y apóstoles, propician una luz extraña que hace especular sobre si has alcanzado la morada celestial.

¡Sus habitantes debieron de ser muy devotos!


EL nombre de Rouen procede del celta Roto (incierto) y Magus (llanura), y durante le Edad Media fue la segunda ciudad más grande de toda la Galia, solamente superada por Lyon.
En 911, la ciudad se convirtió en la capital del ducado de Normandía.


En Rouen todo recuerda a Juana de Arco.

Aunque es una ciudad con grandes episodios históricos, existe un aura que impregna la leyenda de Juana de Arco. La Basílica de Saint Ouen albergó a la Doncella de Orleans durante su cautiverio mientras se realizaba su juicio, y como sus acusadores no encontraron motivos suficientes para condenarla tuvieron valerse de una trampa y condenarla por hacerse pasar por hombre en las batallas. En la basílica se le consideró hereje, hechicera y se le excomulgó.

Juana de Arco fue juzgada y quemada un 30 de mayo de 1431 a los 19 años de edad. Aun hoy se puede observar el emplazamiento de la hoguera en la plaza del Viejo Mercado. Como ultimo deseo, la Doncella pidió a los presentes que levantaran una cruz en el momento se su muerte para estar más cercana a Dios y tener más fuerza. En 1945 la madre consiguió que el Papa revisara su proceso, y en el mismo sitio que se condenó fue rehabilitada. Desde entonces Rouen fue castigada con plantar y mantener una cruz en el lugar que fue quemada.


¿Qué gusto tendrían las lágrimas de Juana de Arco?


La pregunta parece impensable, pero en el casco antiguo de Rouen –la capital de Normandía, en el norte de Francia– un chocolatier experto parece tener la respuesta, y con gran maestría la tradujo en bombones con este nombre algo melancólico pero sin duda llamativo. Por eso es difícil pasar y no probarlos, para descubrir que las lágrimas de Juana de Arco tienen gusto a chocolate amargo mezclado con almendras tostadas y caramelo.


La ciudad fue importante especialmente por el comercio. Los mercaderes ruaneses monopolizaban la navegación por el Sena, exportando a Inglaterra vinos y trigo e importando lana y estaño. Todavía hoy como vestigio se pueden encontrar mercadillos ambulantes de artesanía los domingos junto a la catedral.




Además de la Torre de Juana de Arco, la cual se ve casi desde la estación, otros edificios de visita obligada son:




-  La Iglesia de Saint Maclou: es una de las obras más importantes del estilo gótico flamígero (última etapa del gótico en cuyo estilo comienzan a advertirse motivos barrocos). Emplazada a dos pasos de barrio de los anticuarios, destaca por su fachada y, especialmente sus puertas centrales.




- Escuela de Bellas Artes o atrio de Saint Maclou  En sus orígenes se trato de una necrópolis medieval destinada a servir de cementerio para los muertos por la Gran Peste negra. Los edificios rodean un inmenso osario y están decorados con una danza macabra y motivos mortuorios


Abadía de Saint Ouen: fundada en torno a una basílica funeraria merovingia, albergó la vida monástica hasta 1790. A pesar de que una pequeña parte fue destruida, todavía hoy se observa el esplendor de la misma. Quien fuese eclesiástico en esa época para poder recorrer sus laberínticos pasillos a su antojo.




- La Iglesia de Sant Jeanne de Arc: Monumento erigido en 1979  para homenajear a la heroína nacional Juana de Arco. A pesar de que impresionantes vidrieras queda eclipsada por el resto de monumentos de la ciudad.



- Reloj Grande: Como su propio nombre indica, el principal motivo de este monumento es un reloj, pero no es un reloj cualquiera. Ubicado en un atalaya arcada alberga una de las maquinarias más antiguas de Europa que funciona desde el siglo XIV. El reloj es sensacional, uno de los primeros en ser astral, pues daba la hora, las fases de la luna y los días de la semana. Hoy en día no se construyen relojes como este.




- Parlamento de Normandía: es una de las más importantes y bellas obras de arquitectura de la Edad Media. Se construyo destinada a albergar el Locutorio de los Burgueses y el Ministerio de Economía y Hacienda de Normandía en 1499.  Actualmente sigue albergando el Ministerio de Justicia Normando.


- Hotel de  Bourgheroulde: o como mi compañera de habitación la denominó, la torre de Rapunzel, pues verdaderamente parece que en cualquier momento sus largas melenas vayan a descender por la misma. Actualmente es un hotel de lujo rehabilitado a partir de las ruinas de un palacete renacentista.


- Y por último, el monumento más apabullante de todos: la Catedral de Nôtre-Dame: 






Construida a partir de mediados del siglo XII en el emplazamiento de la antigua catedral romana, en la plaza principal, es el monumento más importante de la ciudad, eclipsando al resto de iglesias de la zona. A pesar de ser menos conocida, no tiene nada que envidiarle a su tocaya parisina. Su apabullante fachada, los techos altos, que a una le hacen sentirse pequeña en medio de su planta de cruz, y ese órgano majestuoso, hacen que una quede perdidamente enamorada. Además, la música de fondo, que sale de sus altavoces ayuda a crear un aura mágica, inigualable. Por eso no es extraño que todavía hoy sirva de escenario a espectáculos de luz y sonido, conciertos.


En el interior de la catedral se encuentra
el corazón más valorado del medievo.


Como curiosidad en honor a los amantes del medievo, y las cruzadas, en la cripta de esta catedral se encuentra reposando el corazón del Ricardo I de Inglaterra: el famoso Ricardo Corazón de León


Si por algo es conocida Rouen en el mundo entero es por la famosa serie de pinturas que realizo Claude Monet sobre su catedral. Abstraído en demostrar que la belleza de los objetos variaba según la luz que incidía sobre ellos, llego a alquilar una casa frente al templo gótico y con una paciencia insistente llego a pintarla en 31 ocasiones, desde los primeros rayos de luz matutina, a pleno sol o en los últimos albores del ocaso. El pintor esperaba, cada día el momento idóneo, aunque a veces fuera efímero, un solo instante, un solo suspiro de luminiscencia que fuera suficiente para dar dos pinceladas, y así esperar el encuentro del astro solar hasta el día siguiente, a merced de una nube pasajera o una niebla matinal. Como una perfecta metáfora del paso del tiempo y de la vida, realzando la belleza con trazos sutiles, perfectos, consigue que las piedras cobren vida.



Como apreciareis, la ciudad de “los cien campanarios” tiene su nombre bien merecido, pues es imposible al vagar por sus calles, pisar sus adoquines envejecidos por el tiempo, extraviarse entre sus callejuelas rodeadas de casas de fachadas entramadas, desviarse para respirar el ambiente de un rincón escondido y topar con un templo o monumento, cada cual todavía más hermoso y mágico que el anterior.



Y ya sabéis, no todas las lágrimas son amargas.







Vagar por las calles de París







Vagar por las calles de París no es tarea fácil. 


Sobre ellas se cierne un malévolo hechizo que lleva a los turistas a perderse entre sus monumentos, desviándose de sus destinos principales. Si bien este embrujo forma parte de la magia de la ciudad, en ocasiones conviene trazar una ruta sobre el mapa, para no olvidar visitar ninguno de los monumentos más significativos de la misma.

Una de más conocidas es la línea de la Rosa. En realidad se trata de una reinvención moderna del antiguo meridiano de París calculado por Arago, el cual, durante muchos años, compitió con el Greenwich por el más importante del mundo.
Actualmente, ha quedado relegado a un segundo plano, formando una línea de 135 medallones dorados de 12 cm de diámetro diseñados por el artista holandés Jan Dibbets que recorren la ciudad de norte a sur. A pesar de que algunos de ellos han sido sustraídos, y otros se encuentran en mal estado, todavía hoy es posible que los turistas más aficionados a Dan Brown recorran y sigan este recorrido que se hizo famosa tras su aparición  en el Código Da Vinci.







Algunos de los monumentos más importantes que se encuentran en su transcurso son:


o      Observatorio de París: fundado en 1667 es el centro de investigaciones astronómicas más importante de Francia y el más antiguo del mundo aun en uso. Las visitas a este templo del saber debe preverse con antelación y realizare en grupos. En él destacan sobre todos las pinturas de sus techos, así como sus cúpulas de belleza sublime.


o      Jardines de Luxemburgo: Diseñados la reina María de Medici, esposa de Enrique IV son los jardines más bellos de París, llegando incluso a equiparar a los de Versalles. En 1615, Maria de Medici, cansada de la vida en el Louvre, y de ese edificio, según ella de estética medieval, decidió ordenar la construcción de un palacio de estilo italiano, hecho a su medida, que le recordara a la Florencia de su niñez. 




     Con el paso del tiempo, fueron adhiriendo los terrenos colindantes, hasta que alrededor de 1800 los jardines llegaron a su máximo esplendor. Durante la revolución francesa, el palacio terminó convirtiéndose en Prisión, y en la Segunda Guerra mundial, los jardines se transformaron en un bunker de guerra alemán. Actualmente, han recobrado de nuevo parte de su belleza original albergando numerosas especies vegetales, aíi como espacios para la realización de cursos de arvicultura, apicultura, o juegos para niños. Por su parte el Palacio, alberga actualmente las asambleas del Senado francés.



  Al mediodía del solsticio de invierno, la luz del sol entra por la ventana incidiendo en la línea de latón situada en el suelo, paralela a los meridianos de la Tierra, hasta alcanzar un obelisco.

o      Saint Suplice: La iglesia de Saint Suplice es la segunda iglesia más alta de la ciudad.  Se trata de un templo románico que data del siglo XII. Construido en honor al obispo suplicio Pio en su interior alberga un sistema para la determinación de los equinoccios y así poder predecir cuándo caería la Pascua. Este sistema, ideado por el inglés Henry Sully consiste en una línea de latón, paralela a los meridianos de la tierra, que se extiende hasta un obelisco de mármol de 11 m de altura. Justo a la venta, se instaló también un sistema de lentes, de tal forma que, al mediodía del solsticio de invierno (21 de diciembre), la luz del sol entra por la venta, incidiendo en la línea de latón desde el suelo hasta el obelisco, mientras que en los equinoccios, (21 de marzo y 21 de septiembre) a medio día la luz toca un plato oval situado delante del altar. 


o      Museo del Louvre: Es el museo más famoso de todo París. En él se exponen todo tipo de obras artísticas anteriores a la época impresionista. En sus orígenes, fue un castillo que más tarde sería reconvertido a Palacio Real. Fue finalmente Catalina de Médicins, la encargada de esbozar el gran palacio que actualmente es. Tras la revolución francesa, con el fin de la monarquía, el palacio fue destinado a fines científicos y artísticos, siendo finalmente ocupado por la Academia. El mueso fue modernizado en 1980. Quizás el elemento más emblemático desde entonces fue la controvertida pirámide de cristal, ideada por Leoh Ming Pei para centralizar el acceso de los visitantes


o      Palacio Real: es un complejo construido por el cardenal Richelieu  que sirvió como residencia de la madre de Luis XIII y del propio Luis XIV durante la regencia de Felipe de Orleans. Además de por su emplazamiento único y su maravillosa arquitectura es famoso por los jardines que se emplazan en su interior.


o      Biblioteca Nacional de Paris (BnF) es una de las bibliotecas más importantes del mundo. Se estima que sus colecciones superan los treinta millones de volúmenes, y por decreto debe contener una copia de todos los libros publicados en Francia. Surgió como la biblioteca del rey Carlos V, sus colecciones pasaron por Blois y Fontainebleau, hasta que tras muchas mudanzas terminó por instalarse definitivamente en este edificio. En la actualidad está a cargo del ministerio de Cultura.


o      Opera Nacional de Paris (Academié Royale de Musique): A pesar de los numerosos contratiempos que amenazaban su construcción, este palacio fue inaugurado en 1845. De estilo neoclásico, sus elementos decorativos suntuosos y abarracados simbolizaron el triunfo definitivo de la burguesía del siglo XIX, como símbolo de su poder, riqueza y opulencia.



Quizás muchos opinen que seguir los pasos de un intrépido Robert Landogm en la novela de intriga “El Código Da Vinci” no sea la mejor forma de captar la magia del ambiente parisino, ya que ésta es una ciudad para disfrutarla con calma, y no para iniciar una carrera contrarreloj a través de sus calles.

En este sentido, fue Woody Allen en la película “Medianoche en París” quien mejor supo plasmar la esencia tanto del París actual, como de épocas pretéritas.

“I sometimes think how is anyone ever gonna come up with a book, a painting, a symphony or an sculpture that can compete with a great city. Because you can look around and every street, every boulevard is its own special art form”


Como el personaje Gil Pender afirma, las propias calles de Paris son un museo en si mismas que albergan la mejor obra de arte de la ciudad: sus edificios.  En busca de cumplir sus mayores anhelos, Gil pasea entre los principales monumentos de la ciudad, a caballo entre el S. XXI y la Belle Époque francesa. Algunos de los principales escenarios que fueron testigos de esta maravillosa historia de amor fueron:


o      Puente de Alejandro III: “París es más bella con lluvia” concuerdan Gil y Gabrielle cuando empiezan a caer las primeras gotas, bañando de romanticismo este final inolvidable sobre el Sena. El Puente de Alejando III conecta los Inválidos con el complejo formado por el Gran Palais y el Petit Palais. Surgió como un proyecto de la 1º Exposición universal de París para aliviar el tráfico de la ciudad, pero más tarde, debido a su belleza, en 1975 fue declarado Monumento Histórico de Francia.


o      Palacio Chaillot: situado junto a la Torre Eiffiel, solamente separado por el Sena, este palacio fue construido por Napoleón en 1806 en honor a su victoria sobre los prusionanos, para su único hijo, el Rey de Roma.  La plaza fue remodelada y se cambió su nombre con motivo de la Exposición universal. En la actualidad el palacio  acoge una serie de museos, y desde su terraza las vistas de la Torre Eiffel, Sena y los Inválidos son impresionantes.


o      Las Tullerías: EL nombre del palacio de las tullerías (o tejerías si traducimos correctamente) tiene su origen en las fábricas de tejas que existían antiguamente en este emplazamiento, las cuales fueron derruidas para permitir la construcción del complejo. Sufrió numerosas remodelaciones en su historia, hasta que finalmente quedó unido al palacio del Louvre. Justo enfrente, en el 228 de la RUe Ravioli se encuentra la terraza del Hotel Le Meurice, donde tiene lugar la famosa cata de vinos de la película.


o      Boulevar Clichy: también conocida como la calle roja de París, concentra a los cabarets de la ciudad, entre ellos el conocido Moulin Rouge.


o      Iglesia Sant Etienne du Mont: ubicada en la Rue de la Montagne Geneviène, consagrada a la tumba de santa Genoveva (patrona de París), alberga las escaleras mágicas donde cada medianoche el protagonista de la película, Gil Pender, sentado espera al misterioso  Peugeot Landaulet 1920 que le transporte a otra época diferente.







Esta Iglesia rodea al Panteón de París. Este edificio, aunque en un principio se considero como una construcción religioso, viendo la magnificencia de su construcción, se pensó que sirviera de mausoleo a los grandes hombres de Francia. Allí se encuentran enterrados personajes tan famosos e importantes como Voltaire, Victor Hugo, Marie Curie, Emilie Zola y el propio Soufflot su arquitecto entre otros. 

También alberga el féretro de Alejando Dumas cubierto por un manto azul de terciopelo con el lema de los mosqueteros: "Un pour tous, tous por un", (Uno para todos, todos para uno).

Debido a la gran altura del Panteón en 1851 Foucault construyo su famoso péndulo en su interior lo que demostraba que la Tierra giraba y la existencia de la fuerza de Coriolis. 




Como puede observarse, París es un lugar mágico, lleno de romanticismo, por lo que no es de extrañar de haya sido escenario de numerosas películas. Medianoche en París, y El Código Da Vinci son sólo dos ejemplos, a través de los cuales se puede realizar una visita guiada por la ciudad.








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