MANAOS EXPRESS: RUMBO AL AMAZONAS








DÍA 1:    EL INICIO

En esa ocasión las luces del alba no me recibían en Barajas. Por primera vez en mucho tiempo, mi vuelo no saldría temprano en la mañana. Este hecho, en principio sin importancia, ya presagiaba que este viaje no serían unas simples vacaciones más.


Nuestro recorrido por Sudamérica comenzaría de la Paz, Bolivia. Para llegar hasta allí, tras rastrear infinitos vuelos, la compañía más barata era American Airliness, lo cual lleva implícito una escala por lo menos en alguna ciudad estadounidense.

Una de las múltiples posibilidades es que la escala sea en Miami. Miami emplazada en el sudeste de la península Florida, es mundialmente conocida por su clima cálido, ambiente surfero y, por supuesto, su playa Miami Beach. Es posible, si tenéis al menos 6 horas de escala (pues hay que tener en cuenta que pasar la aduana americana supone un mínimo de una hora y media para los extranjeros), bajar a la playa. Para ello se debe tomar un skytrain que está en la segunda planta del aeropuerto. Podéis acceder a él a través de unos ascensores color rosa, o por las escaleras mecánicas. Luego de andar en dirección car renting, llegareis a unas máquinas expendedoras junto a un punto de información. Tenéis que comprar un billete de autobús y tomar la linea 150. Tarda unos 40 minutos aproximadamente,  os deja bien, en South Beach, desde donde hay unas buenas vistas de todos los rascacielos típicos de Miami Beach.


El ambiente americano que reina en toda la ciudad, y las vistas de edificios emplazados en primera linea de mar, hacen que la salida merezca la pena.

Una vez que ya has pasado a Miami, la entrada al aeropuerto (control de seguridad) es mucho más sencillo. Un escáner de rayos X a vuestro equipaje de mano, otro corporal a vosotros y ya estaréis dentro de nuevo. De todos modos dejaros un margen de un par de horas, por si las cosas se ponen feas.

 Con energías renovadas, tomamos un segundo vuelo que ya si nos llevaría hasta el aeropuerto de El Dorado, en Bolivia. Un vez allí acudimos al punto de información donde, como en el concurso de Pekin Express nos entregaron unas tarjetitas con la dirección del punto de encuentro de Ruta Inka: el cuartel militar de las fuerzas aereas bolivianas (la FAB).

Todavía con la mentalidad de turistas, un poco aturdidos por el viaje, con las pantorrillas, donde no llegaba el pantalón pirata, expuestas a los -5ºC de la calle tomamos un taxi hasta nuestro destino, ese cuartel militar en medio de lo que parecía la nada, custodiado por apenas unos chiquillos, de esos que hacen la mili, armados con metralletas.

En este momento pensé por primera vez: Cris, ¿Dónde te has metido?. Desde entonces nunca me abandonaría aquél pensamiento. Cuando entramos, nuestro alojamiento parecía más un hospicio para tuberculosos que un cuarto de ruteros. Las toses de nuestros compañeros del primer tramo de fondo; aquel frío gélido que se colaba por los resquicios y te helaba los huesos, y las mantas que parecían haber sobrevivido a mil y una guerra, no animaba a unirse al grupo.

Adormijados, encontramos unas literas libres, donde descansar un par de horas, hasta las 9 am del día siguiente.
Todavía hoy, a pesar de las muchas cosas que pasaron en este viaje, cuando recuerdo ese primer día en la Paz, a mi mente viene instantáneamente la imagen del reencuentro con Salma, una amiga de la Quetzal. Fue breve, apenas un abrazo y unas pocas palabras que se quedaron grabadas en mi memoria: “Tía, ya veras que buen rollo hay. Hay una gente…” Entonces todavía no era consciente del significado de esas frases, pero más tarde, no podría evitar recordar cuanta razón tenía.

DIA 2:    LA LLEGADA

La mañana del 25 fue un día de tránsito. Terminaba el primer tramo y empezaba el segundo. Era un día para compartir experiencias, consejos; un día de despedidas para el cual elegimos el lago Titicaca como testigo. Como actividad, una comida similar a las que se hacían durante la minga. La minga, término latino derivado del quechua mink’a, se trata de una forma de trabajo colectivo hecho en favor de la comunidad.  Esta tradición precolombina de trabajo colectivo voluntario con fines de voluntad social y de carácter recíproco (hoy tú ayudas al vecino a labrar la tierra, y mañana él te ayudará a ti). En estos tipos de trabajo, las gentes suelen aportar cada uno un pequeño plato típico. Toda la comida se junta posteriormente, para crear un magnifico banquete donde se mezclan mucho sabores diferentes, alimentos distintos, creando un conjunto de manjares dignos de los dioses.
Pero, a pesar de lo apetecible del mismo, no se puede comenzar sin hacer antes una ofrenda a la Pachamama, la madre Tierra que siempre va a estar muy presente en la cosmovisión andina.

Esta ofrenda suele enterrarse, o entregarse a las aguas, en nuestro caso del Titicaca.

El lago Titicaca se trata de una mole de agua gigantesca ubicada entre las regiones de la Paz (Bolivia) y Puno (Perú). Tiene un origen tectónico y, a pesar de parecer un mar (para que os hagáis una idea tiene unas dimensiones de 204 x 65 Km, una longitud de costa de 1125 Km y una profundidad media de 107 m), las aguas que llenan son dulces, procedentes de los ríos Suches, Huancané, Ramis, Coata, Ilave, Carati, Tiwanaku y Keka entre otros. 

El lago Titicaca está formado por dos cuerpos de agua; el lago mayor o Chucuito, y el lago menor o Hiñamarca, separados por el estrecho de Tiquina, que tienen la forma de un puma y un cóndor, respectivamente.

El Titicaca, en plena cordillera de los Andes, y con una altura media de 3.800m constituye el lago más alto del mundo. Un lugar mágico donde los haya.




Quizás una de las cosas que más preocupen (o deberían preocupar) a los viajeros que van a Bolivia, es la altura. La capital, La Paz, es una ciudad que oscila entre los 3800m del centro, y los 4200m donde se encuentra el Alto. Esto puede provocar mal de altura, cuyos principales síntomas son dolor de cabeza y abdominal, mareo y malestar general. síndrome puede aparecer hasta 3 o 4 días después de vuestra llegada y, aunque no lo sufráis, es muy posible que cualquier fuerzo os haga jadear.

La mejor solución para ello son las hojas de coca. Se venden en casi cualquier tienda en la paz. Eso si, debeis preguntar porque a veces no están a simple vista. En Bolivia es legar mascar coca, así que no os preocupéis. Tampoco penséis que vais a tener alucinaciones o que os vais a poner como una moto. Son hojas de coca, no cocaína como la conocemos aquí, sus efectos antes de tratarlas con cal, o bicarbonato para hacer la droga son mucho menores.



Aviso para evitar turistadas, las hojas de coca NO se MASTICAN. Se chupan, se muerden ligeramente y se hace un bolo con ellas. Después se coloca entre el carrillo, la encía y los dientes y se va pasando la saliva que, poco a poco irá extrayendo el jugo de la coca. El bolo os puede durar varias horas y da energía para continuar con la dura vida de turista.

DíA 3: VISITA A LA PAZ

Tras dos días durmiendo en los extrarradios de la La Paz, por primera vez nos dignamos a bajar al centro de esta gran urbe. El camino, aunque un poco largo, no tenía desperdicio. Edificios de ladrillo visto, sin revestir siquiera con una capa de yeso, constituían la estética arquitectónica predominante de los suburbios. Muchos de ellos, aunque habitados, todavía están a medio terminar de construir. Esto se nota en la carencia de cristales, apreciable en los ventanales.

Si bien conforme nos vamos adentrando en la ciudad, el nivel de marginalidad parece ir en descenso, no se puede decir lo mismo de la pobreza. Actualmente, el gobierno está llevando a cabo un proyecto denominado “barrios de verdad” para mejorar las condiciones físicas de todas estos sectores con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes

Otra de las cosas que llamó mi atención con mayor intesidad fueron las vestimentas de la gente local. Aquí la moda que conocemos en occidente no es fácil de ver, sin embargo, si que es muy común (más de lo que mi mente con demasiados prejuicios europeos podría concebir) que los habitantes vistan los trajes típicos paceños.

A finales del siglo XVII, la corona española impuso un tipo de vestimenta para las mujeres en Bolivia, que pasaría a denominarse como el atuendo de las cholas o cholitas, y que, con alguna modificación, todavía hoy se conserva. Consiste en una pollera (falda plisada con gran volumen que puede tener hasta cinco capas de tela para soportar el frío), una manta (como adaptación del mantón de manila al fresquito paceño) y botines (aunque no es raro encontrar gente descalza).

Y os preguntareis, ¿Cómo se sujeta la manta?. Si bien la forma tradicional es a través de alguna joya, en general, atarlo alrededor del cuello. Esta manta también puede emplearse para transportar a los bebes.

Esta indumentaria se culmina con un sombrero de copa o bombín.

La ropa de los hombres es más discreta. Pantalón negro o de pinzas, camisa, chaleco y un el sombrero típico ajustado al cuello.


Como se puede observar, la historia ha ido adaptando las vestimentas al clima, porque la Paz, al emplazarse en la cordillera central, tiene temperaturas extremas de montaña durante todo el año, con 10ºC de media. Vamos que si vais en nuestro verano, es decir invierno allí, pasareis un poco bastante de fresco.
A todos aquellos viajeros incautos que, como yo, no os llevéis ropa de abrigo suficiente, os recomiendo comprar un jersey de lana de alpaca. La alpaca es un animal parecido a la llama, pero más amigable, cuya lana apenas pesa y abriga mucho. Generalmente los jerseys que venden en las tiendas están hechos con una mezcla de lanas de oveja y alpaca, pero calientan igualmente.

¿Cómo sabréis si es de alpaca pura o os la han mezclado con oveja en un intento de "timaros"? Por el tacto (que a manos inexpertas como las nuestras es muy difícil de distinguir) y por el precio. Un jersey de lana 100% de alpaca es, con el presupuesto de un mochilero, inabarcable, (sobre todo porque no conocemos las tiendas donde los venden baratos, y aquellas tiendas donde lo podemos encontrar suelen estar hechas para turistas ricos, tienen hasta el simbolito de se aceptan VISA, un mal presagio para el bolsillo). Sin embargo, por los jerseys de alpaca mezclado con oveja os pedirán unos 120 Brs (Bolivares), que podréis regatear hasta 65 o incluso 60 Brs (menos de 10 euros si no me falla la memoria).

Una vez que hemos conseguido adentrarnos en el embudo que es La Paz, nos daremos cuenta que el centro está conformado por tres puntos principales que forman un triángulo en el cual se desarrolla gran parte de la actividad económica y social de la ciudad. Estos emplazamientos clave son:
  •     La plaza Murillo: sede de los poderes Ejecutivo y legislativo de Bolivia. También se conoce como el Km 0. Además, se encuentra junto al convento de San Francisco, al cual se puede acceder por el módico precio de 3 Brs para gozar de una maravillosa panorámica de la ciudad. Este edificio es también la muestra más característica del estilo barroco mestizo que caracteriza a Bolivia.

  •         La plaza de los Héroes: es el centro social de la ciudad.

  •       Plaza Pérez Velasco: sirve como puente entre las diferentes zoans de la ciudad. Es un punto clave para el tráfico, asi que si lo visitais podréis tener un primer contacto para iros acostumbrando al caos vehicular sudamericano.






El resto de la ciudad se puede dividir en dos zonas cuya frontera es la pasarela de LA Perez. A un lado está la ciudad española, construida a la manera típica colonial, en forma de tablero de ajedrez. Del otro lado, la ciudad indígena. A pesar del orden inicial, debido a la topografía, la ciudad se fue expandiendo posteriormente de manera irregular.



Como podréis comprobar, el centro de la paz no tiene nada que ver con el extrarradio, llegando esta ciudad a competir por estar entre las 7 ciudades maravilla del mundo, superando a otras capitales como Buenos Aires o Bogotá.


     DíA 4: COPACABANA

     Abandonamos la Paz para dirigirnos a Copacabana. Pero no a la famosa playa de Río de Janeiro (aún nos queda mucho viaje hasta entrar en Brasil, si llegamos), sino a su tocaya Boliviana.
Copacabana, inicialmente denominada así en honor a la deidad andina Copakawana (análoga de la diosa griega Afrodita o romana Venus, para que nos entendamos) está ubicada en el departamento de la Paz, a poco más de 150 Km de esta capital, es una de las principales localidades rivereñas del lago Titicaca. 

       Construida entre los cerros del Calvario y Kenasani, es famosa por sus celebraciones religiosas, fiestras tradicionales, y patrimonio cultural, en el que destaca la cultura Aymara. Además, acoge la playa más alta del mundo, a 3.841m de altura. Eso si, dudo que sus gélidas aguas inviten a bañarse en ella. Y en el caso de que alguien intrépido se atreva, debo avisarle la temperatura exterior, que oscila entre 1 y 12 ºC, es ideal para pescar un buen constipado.

      No os podeis ir de Copacabana sin pasar por su mirador. Aunque la altura haga ardua la subida, merece la pena ascender para poder contemplar la ciudad, en toda su extensión, magnánima, imperiosa; desafiando al lago quien acaricia suavemente sus orillas con sus gélidas aguas.





     Además, en vuestro ascenso podréis contemplar unas formaciones geológicas, supuestamente naturales, que empleaban los Aymaras (pueblo precolombino) durante el solsticio de verano para hacer sus rituales dedicados a  Manco Cápac y Mama Ocllo (de quienes hablaremos posteriormente).



   



Finalmente, voy a permitirme haceros dos recomendaciones que deberíais tener en cuenta a la hora de planear vuestro itinerario por Copacabana:

- La mejor hora para visitar el mirador es un poco antes del atardecer. Así podréis ver la ciudad con luz, pararos en las ruinas a la caída del sol, contemplando como la luz anaranjada baña todo el lago, y, si no os demorais demasiado, os dará tiempo a bajar antes de que sea noche cerrada.



- Para comer, que no cenar (porque cierran pronto) os recomiendo el mercado. Allí es fácil conseguir un menú a base de sopa de quinua con pasta (una delicia típica que tiene muchísimas propiedades nutritivas) y arroz con pollo o trucha (ambos platos típicos de la zona). Todo por 10 Brs (menos de 1,5 €). La abundante cantidad y el sabor exquisito de la comida hace que la relación calidad- precio sea muy buena.



DIA 5:    ISLA DEL SOL

     Cuenta la leyenda que hace muchos años existía un valle muy fértil, poblado de hombres que vivían felices y tranquilos, protegidos por los dioses Apus de las montañas.

  Los Apus cuidaban a los hombres, proporcionándoles todo lo que necesitaban. A cambio sólo les exigían una cosa, bajo ningún concepto debían subir a la cima de la montaña donde ardía el Fuego Sagrado.

         Como siempre, la curiosidad del hombre es más fuerte que su sensatez, así que, inspirados por el diablo,  que les desafío a probar su coraje, decidieron saltarse la prohibición. Empezaron a subir hacia la cima desesperadamente, intentando no ser detectados por sus dioses.

     Pero los Apus, que no eran tontos, se dieron cuenta de la jugada. Enfadados, enviaron  manadas de pumas quieres devoraron a todo ser viviente que osara cruzarse en su camino.

     Los hombres, desesperados, pidieron ayuda al Diablo, pero, este ser, decidió desentenderse del problema.

      Sin embargo Inti, dios del sol, conmovido por la masacre que estaba teniendo lugar en la tierra, comenzó a llorar. Sus lágrimas cayeron durante cuartenta días y cuarenta noches, hasta que, poco a poco, el valle se fue inundando.

       Durante el diluvio, murieron ahogados tanto pumas como hombres y el valle, antes fértil, quedó convertido en un enorme lago de aguas azules. Tan solo dos hermanos y esposos (si, esto que en nuestra cultura es incesto, para los dioses aymaras parecía ser normal) salieron vivos. Eran Manco Capac y Mama Ocllo.  El resto de los pumas, flotaban ahogados convertidos en piedras. Por eso, decidieron denominar al lago Titicaca que, en aymara significa lago de los pumas (Titi) de piedra (caca).

      Manco Capac sería el primer Inca, encargado de fundar un imperio enorme que se originaría en lo único que había quedado a flote en aquel valle tras el diluvio: la Isla del Sol. Un imperio que se extendería por medio continente y duraría hasta que llegaron unos hombrecillos barbudos con armaduras y caballos.

        La isla del Sol es una isla boliviana emplazada en el lago Titicaca. Tiene una longitud de 9,6 x 4,6 Km, lo cual es bastante difícil de imaginar desde nuestro concepto de islote de río. Como ya he mencionado anteriormente, el lago Titicaca parece mas un mar, que una masa agua fluvial, por lo que en muchas ocasiones, y esta es una de ellas, es difícil concebir que todo el agua que te rodea es agua dulce.



         La isla del sol cuyo nombre original era Titikaka (roca del puma) es la más grande, seguida de la isla de la luna y se caracteriza por el santuario dedicado al dios del mismo nombre. Es posible, y de hecho lo recomiendo, recorrer bordeando toda la isla, no obstante se deben tener en cuenta varias cosas:

- La altura media es de 3820m (es una de las islas a mayor altura del mundo), lo cual hará que nuestro rendimiento físico se vea disminuido.

- Recorrer la isla de norte a sur según la población local cuesta: a los jóvenes 2 horas, y a los ancianos 4. Bueno, a nosotros, aunque hay que decir en nuestro favor que íbamos en grupo y nos demoramos bastante en la ruinas, nos costó 8 horas.  No logramos ir ni a paso de vieja boliviana. Tened en cuenta que, a pesar de que parecen pocos los kilómetros, la gran mayoría de ellos son cuesta arriba. Así que llevad suministros de comida y agua, porque la caminata es larga y aprovisionarse allí es más caro que hacerlo en la ciudad.
     
        Cuando cuento esta historia siempre me viene a la cabeza la imagen de una amiga sevillana, quien, al preguntarle por la isla del sol siempre decía, con su acento andaluz, algo así como:

        “Yo que llego al primer cartelito y veo que pone del punto 1 al 2: 2 horas. Y nos había costado 4. Pues del 2 al 3 que marcaba 4 horas, ¿cuántas me iba a costar???? ¿¿¿¿10???? Encima no llevaba agua. Y claro, me negaba a comprásela a los vendedores, que me cobraban el doble que en la ciudad.” 
     
       En realidad ese doble, supondría unos 50 centimos de euro más, pero cuando se traduce a bolívares, pagar 3 bolivares más es algo que tu orgullo no concibe.

- El último barco que sale de la isla a Copacabana lo hace a las 4pm. Si lo perdéis deberéis quedaros en uno de los muchos hostales de la isla. Lo cual es una posibilidad bastante tentadora, ya que todos se muestran encantadores y el precio es bastante asequible.

Isla del Sol es un lugar mágico, lleno de misticismo. Dejad de lado las prisas y dejaos llevar por toda la energía que fluye en ella.

Yo tuve la suerte de celebrar mis 20 años en este lugar. Me acuerdo que, una amiga peruana me dijo que los 20 años no se cumplen todos los días y menos en un paraje tan maravilloso. Por eso me instó a hacer un pequeño ritual que os animo a todos a repetir. Simplemente consiste en parase un momento al sol, dejar tu mente en blanco, comenzar a meditar y sentir como toda la energía de las rocas, del lago te llega. Después, debes hacer una pequeña ofrenda a la madre tierra (algo de comida, alguna hierba aromática, tal vez) y, tras pedir un deseo, construir un mojón con un par de piedras del camino.



Muchos de vosotros me tomareis por loca. Otros  tantos pasareis por alto mis palabras. Yo también soy una escéptica para estas cosas, una chica de ciencias, pero a veces, hay que dejar de lado nuestra parte racional para poder empaparnos realmente de la cultura local, mezclarnos de verdad con la gente y no solamente conocer, sino comprender sus costumbres y tradiciones. Solamente así seremos capaces de abrir la mente al mundo. Solamente así podremos decir que fuimos viajeros y no simples turistas.
  



DIA 6:    ADIOS A BOLIVIA

Hoy es un día para decir adiós. Este 29 de julio abandonamos Bolivia, adentrándonos en tierras peruanas. Aunque todos le cogimos cariño a este país, sobre todo a sus bajos precios, a pesar de atravesar dos aduanas y cambiar de moneda, el Titicaca, todavía presente en el Paisaje y la emoción de entrar a un nuevo territorio paliaron la sensación de despedida.




Perú nos recibió como si realmente fuéramos unos auténticos embajadores culturales. Tres autobuses y una banda de música nos esperaban en la frontera para trasladarnos hasta Juli. En nuestro viaje fuimos recibidos por los alcaldes de Ullantaytambo, Urbanboa y Pisac. Las gentes de estos pueblos nos acogieron calurosamente, ofreciendonos hospitalidad y comida; nos mostraron su cultura a través de bailes y música y nos hablaron acerca de su gastronomía, economía y educación.
Ellos nos consideraban la solución a algunos de sus problemas. Creyeron que nosotros podríamos atraer el turismo hasta aquellos recónditos parajes emplazados a orillas del Titicaca.
Tristemente debo reconocer, como expedicionaria de Ruta Inka, que no soy capaz de asumir dicho compromiso, el cual, en mi opinión nos viene a todos grande.
Puedo mencionarlos en un blog, puedo comentar su existencia, y hablar acerca de sus principales atractivos turísticos.
Podría decir que Ollantaytambo parte uno de los principales caminos hacia el MacchuPiccu, que Urubamba está considerada como un Paraíso Biblico del Valle Sagrado de los Inkas, o que Pisac cuenta con algunas de las principales ruinas incas. Pero no me pueden pedir que les transmita emociones acerca de estos lugares, porque ruta Inka se limitó a pasar por ellos de largo. Hicimos lo que en España se conoce como “la visita del médico”. Ir, ver al paciente para cumplir con nuestro compromiso y marcharnos.
Cuando recuerdo el cariño y la ilusión con la que nos recibieron no puedo más que avergonzarme por haber sido considerada como una salvadora del turismo, papel que siempre supe que no seria capaz de cumplir.
Por eso quiere dejar reflejados estos tres pueblitos, y espero que si alguien cruza alguna vez la frontera entre Perú y Bolivia por el Titicaca, se acuerde de mis palabras, de su existencia y decida hacer un alto en el camino para poder conocer sus virtudes. Virtudes que yo no tuve tiempo de descubrir.

Ya a la noche, tras algunas incidencias con los conductores de las combis, llegamos al bonito pueblo de Juli, el cual, muy a mi pesar, tampoco tuvimos tiempo de visitar.
Juli, también localizada junto al lago Titicaca, cuenta con unas bonitas playas, iglesias y cerros. Sin embargo, quizás lo más espectacular sea dejarse llevar, callejear por su centro histórico, simplemente contemplando las casas coloniales que forman sus calles.

Ruta Inka es una asociación entre cuyos objetivos principales se encuntra la revaloración de las comunidades indígenas. El trato que recibieron los pueblos por parte de todos nosotros nos hizo replantearnos a qué habíamos venido. Quizás este fue el germen del inicio de lo que pasaría unos días después.

DIA 7:    EL PUEBLO DE LOS UROS

Desde el pueblecito de Juli nos trasladamos a la ciudad de Puno, famosa por las llamadas “islas flotantes de los Uros”. Podríamos decir que, igual que Santillana del mar es el pueblo español de las tres mentiras, las islas de los Uros son las islas peruanas de las tres quimeras. Ni son islas, ni son estrictamente flotantes ni están pobladas por Uros.
Los Uros, en castellano “los de la aurora” eran una etnia cuyo origen se remonta a épocas anteriores a los inkas. Se creen que pudieron ser la raza primigenia de América. Sobre todo son conocidos por su habilidad para manejar la totora (tipo de juncos acuáticos). Sin embargo, a pesar de que las costumbres se siguen conservando con el principal fin de mostrárselas a los turistas, los pobladores de esta zona son en su mayoría de origen aimara, habiendo muerto el último uro en la década de los 50.

La construcción de la Isla sobre el lago Titicaca comenzaba a partir de una base de raíz de totora de aproximadamente 3 metros de grosor. Para obtenerla, generalmente se esperaba a la subida del lago, tras el deshielo de las montañas circundantes, que facilitaba su afloramiento.

Esta raíz era cortada en bloques, a los cuales se les clavaban troncos de colle (planta autóctona de Puno) o eucalipto (traído de Australia y plantado aquí hace unos 100 años). Posteriormente se unían los bloques entre si con de q´uechua , procedente de la planta chilliwa, las cuales se han sustituido últimamente por nylon (la tecnología llega hasta los lugares más remotos del planeta).

Los bloques se cubrían con capas de totora, dispuestas en direcciones alternas. De esta manera, la descomposición de las raíces genera una serie de gases que quedan atrapados, facilitando la flotación de la isla y creando un firme sobre el que se construyen las casas.

Además de sus viviendas, los Uros emplean la totora en la construcción de sus barcos llamados “caballitos de totora” por los españoles y en los cuales es posible dar una paseo por un módico precio (la turistada de la visita), su artesanía que luego venden a turistas, etc.

En sus orígenes, estas comunidades tenían la pesca como base de su economía y empleaban el trueque cuando bajaban a las ciudades para conseguir otros recursos carentes en sus islas. Sin embargo, actualmente la mayoría de las comunidades ha decido cambiar los peces por turistas, de manera que apenas quedan pobladores indígenas, sino que la mayoría se han adaptado a la vida occidental y viven de ensañar sus antiguas costumbres a los visitantes.

La visita a las islas de los Uros dura aproximadamente una mañana, quedando la tarde libre para acercarse alguno de los otros atractivos turísticos de la zona como la catedral, el parque mirador Huajsapata o el mercado de los artesanos.

Nosotros, desgraciadamente, tampoco pudimos visitar todas estas maravillas, sino que tras la recepción pertinente partimos para el paradero de autobuses, donde un colectivo nos trasladaría por la noche a Cuzco.

 Tras de todo el día de turismo, es posible que a muchos les apetezca tomar un baño. En ocasiones, las estaciones de autobuses cuentan con baños públicos con duchas, por lo que es posible darse un bañito rápido por un módico precio, lujo que todo mochilero agradece de vez en cuando.




DIA 8:    LA ANTIQUÍSIMA CUZCO

Aquel día, el dios Inti salió para, igual que hiciera en sus orígenes con Manco Cápac y Mama Ocllo, revelarnos la hermosa Cuzco, la ciudad poblada más antigua de toda América.

Cargados con las mochilas nos dirigimos al Colegio Nacional de Ciencias y Artes. Fue fundado por Simón Bolivar sobre el antiguo colegio de San Bernardo. Ligado a la historia de la ciudad, por él pasaron algunos de los cuzqueós más ilustres como Roberto Latorre (indigenista e introductor del marxismo en Cuzco), Jose Gabriel Cosio Medina (Escritor), o el propio Rubén de la Torre (ex diplomático y fundador, con más o menos éxito, de Ruta Inka).

Como podrán observar son todos hombres. A pesar del siglo en el que nos encontramos, esta institución sigue siendo un colegio exclusivamente para chicos. Se trata un edificio de tres plantas, pintado en color blanco, con múltiples pasillos, recovecos y un gran patio central. Pero, si tuviéramos que destacar dos cosas de esta edificación serían los baños y una pequeña tiendecilla tipo quiosco que vendía desde chupetines y galletas hasta arroz con pollo.

Los baños, solo su recuerdo me da escalofríos. Aquello si que era un misterio de la ciencia. Cómo es posible que unos baños puedan estar tan sumamente sucios las 24 horas del día. Daba igual la hora a la que fueras, nada mas cruzar la puerta, una ola de nauseabundo olor te golpeaba. Era un augurio de lo que dentro ibas a encontrar. ¡Cómo es posible que los ñiños tengan diarrea los 365 días del año, que las tazas del bater se encuentren siempre “estucadas” y los inodoros estén atascados!.
Aunque para nosotros esto se trate de una simple anécdota, si una lo piensa fríamente aquello era una fuente de infecciones bastante importante teniendo en cuenta que están destinados a ser usadas por niños desde primaria hasta bachillerato.

Saliendo del colegio nos encontramos casi en pleno centro de Cuzco. A 3400m, ubicada en un fértil valle fluvial fue la capital del imperio Inka.

Por su antigüedad y trascendencia, el centro de la ciudad conserva muchos edificios, plazas y calles de épocas precolombinas así como construcciones coloniales, lo que motivó a que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco. Entre los principales sitios de interés de la ciudad se encuentran:

  • La plaza de armas: En sus orgienes se la llama “Huacytapa”, que significa lugar de llanto o de encuentro. Se trataba de una zona ceremonial donde se celebraba la Fiesta del Sol. Fue también en esta plaza donde Francisco Pizarro proclamó la conquista de Cusco, una de las ciudades clave de la “invasión” española. Actualmente no se conserva las construcción inicial, sino que esta fue transformada durante el Imperio español. De esta época datan los arcos de piedra y el resto de edificios que hoy la rodean.
  • Catedral de cuzco: de estilo renacentista, sobresale por la belleza del coro y del púlpito. También destacan las pinturas de la escuela cusqueña.
Pero, ¿qué es eso de la escuela cusqueña?
Cuando los españoles llegan a América, descubren que las técnicas pictóricas están mucho menos desarrolladas, según su parecer, que en Europa. Por eso, la mayor parte de los religiosos deciden traer a artistas italianos, como Bernardo Bitti que instruya en la pintura a los indígenas. De esta manera, el pintor europeo se encargaba de realizar las partes más complicadas del cuadro (como las caras), mientras que las manos, paisajes, etc eran copiados del boceto original por los aprendices cuzqueños. Estos a su vez introducían características propias de sus tradicciones, costumbres y deidades, creando cuadros mágicos que reflejaran el sincretismo presente en la religión.

  • Templo Compañía de Jesús: También ubicado en la plaza de armas, se construyó sobre el palacio Inka de Haypa Cápac. Desgraciadamente en 1650 tuvo que ser recontruido debido al terremoto que asoló la ciudad dicho año. La traza original y la fachada son ejemplos del barroco andino, aunque quizás lo que más destaque sea la portada tipo retablo, decorada con torres de piedra.

  • Mirador Cristo Blanco: Emplazado a las afueras de la ciudad se puede ir a él andando, en taxi o en bus urbano. Desde él es posible contemplar Cusco entera, y las vistas son impresionantes al atardecer.

  • Complejo arqueológico de Sacsayhuamán: Ubicado a las afueras de la ciudad, junto a Cristo Blanco, el complejo abarca 33 sitios arqueológicos, de los cuales el más conocido es la Fortaleza de Sacsayhuamán. En sus orígenes habría tenido un carácter religiosos, emplazando en ella los templos del Hanan Qosqo o Cusco de Arriba, dedicado a la cosmología andina, a la veneración del Inti (Sol), Quilla (Luna), Chaska (Estrellas), Illapa (Rayo) y las demás divinidades. Sin embargo, actualmente es muy visitado por las familias con niños debido a sus números toboganes por donde se pueden deslizar tanto culitos europeos como latinos.

Para llegar lo más sencillo es tomar un taxi. Sin embargo si no os importa estar un poquiiiito incómodos, una forma más barata y auténtica de ir es en “combi urbana”. Se toma junto al mercado y te deja junto al famoso Cristo Blanco de dimensiones descomunales que se ve por toda la ciudad, a 2 minutos andando de la entrada del complejo.


Así como el resto de lugares son de visita gratuita, el complejo de Sacsayhuamán requiere la compra de una entrada.
Existe una alternativa a comprar las entradas por separado. Se trata de un boleto múltiple que incluye la entrada al complejo del valla sagrado (Pisac, Ollantaytambo, Chincher) así como a los parques arqueológicos de Sacsayhuamán, Q'enqo, Pucapucara y Tambomachay, el convento de Santa Catalina y diversos museos como Museo Histórico Regional, Museo de Sitio del Koricancha (no al complejo), Museo de Arte Contemporáneo, Museo de Arte Popular, Monumento al Inca Pachacutec…
El precio por adulto es de  130 soles (35€), 70 soles para estudiantes (20€) y gratuito para los menores de 10 años. Hablando de precios para estudiantes, es posible que en algunos sitios no acepten el carnet de vuestra universidad, por lo que es conveniente llevar el ISIC, el carnet de estudiante internacional.











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