MTB BRIHUEGA. I TROFEO JARDÍN DE LA ALCARRIA




CRÓNICA DEL I TROFEO JARDÍN DE LA ALCARRIA.   (BRIHUEGA)


La mañana era demasiado fría para aquella época estival. Hacía muchos días que no caía ninguna gota de lluvia y el cielo estaba limpio de nubes. A pesar de todo, los rayos solares de la alborada presagiaban una jornada calurosa.

Cuando llegué a la población, un movimiento inusual se concentraba en los alrededores de los jardines de María Cristina. Brihuega había atraído a numerosos forasteros y sus vehículos se veían ahora aparcados o circulando a muy baja velocidad, buscando un sitio donde estacionarlos.

Era la mayor expedición de automóviles que recordaba. Quizá la proximidad a la población principal, Guadalajara, o la llamada de una villa medieval, rodeada de murallas y lugares de interés e históricos hubiera aumentado el morbo.

No obstante, hablando posteriormente con diversos participantes, era mucha la gente de fuera que se había desplazado de propio a terciar en este singular acontecimiento. Inscritos de Trillo, Guadalix, Torrejón, Alcalá…




Hoy es más pronto de lo habitual, pero aun así, ya están preparadas las chicas encargadas de entregar los dorsales y una camiseta conmemorativa.

Afanosas hormiguitas con chalecos anaranjados deambulan preparando lo necesario. Entre los antiguos plataneros que crecen altivos en este parque, inundando de sombra los más calurosos veranos y escuchando silenciosos las conversaciones de los más veteranos ancianos del lugar, cae, dejada a su albedrío, la cruz hinchable, que posteriormente servirá de meta y salida.





La hora nona se acerca, los corredores toman posiciones, el pito silba y la locura comienza.




A un ritmo desenfrenado tomamos la primera curva de 180º encarándonos hacia el Camino de Ledanca en una cuesta con puntos al 15% alcanzando rápidamente los 1024 mts cuando cruzamos la carretera. A mi alrededor solo oigo bufidos, soplidos y jadeos con las pulsaciones a 200.


El camino, ahora llano, atraviesa un bonito bosque de robles y carrascas pero apenas veo la rueda de delante. Trago y escupo polvo.  Oigo juramentos en contra de Dios y el Papa.

La cañada lleva días sin recibir una gota de agua y los tacos de gomas levantan una nube de tierra que impide ver claramente las gruesas piedras que pueblan la senda. A lo que hay que añadir el ritmo déspota que imponen los de adelante.

He aprendido a conocer mi posición según la categoría de las bicicletas que me rodean. Las de carbono e hidroformadas solo las veo pavoneándose unos minutos antes de la salida. En estos momentos me estoy peleando con Specialized y Cube, con lo que no voy muy mal clasificado.


Una senda rápida desciende hasta el río Ungría y encara una dura subida hasta el pueblo Fuentes de la Alcarria donde se hace una hilera de mountain bikes sin montura, todos andando debido a lo empinado de la subida, la gente nos acoge con cariño, animándonos en lo alto.

El pueblo, es muy pintoresco al encontrarse encaramado en un alto, realizando una amplia curva que lo envuelve el río. Su nombre proviene de las numerosas fuentes que manan en las laderas. En la antigüedad era un importante bastión guerrero con castillo con patio de armas. En la actualidad solo quedan unas pocas ruinas de un pasado beligerante.



Hemos realizado números cruces de caminos y todos ellos se encuentran muy bien señalizados, incluso los puntos peligrosos con señales verticales. Agradezco sinceramente la labor de los voluntarios y la organización, que han tenido que dedicar numerosas horas de su tiempo libre para que nosotros podamos disfrutar de unas horas de nuestro deporte favorito. También destaco la dificultad de este trabajo y el primor en cada una de las pruebas a cada cual mejor, y más competitiva. Chapó.

Continuará.


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