VIAJES: Desde Vancouver

Aventuras con luna nueva

Mochila al hombre, sándwich recién engullido, y con las clases de inglés sin digerir en el cerebro, la joven indignada puso rumbo hacia su destino.

Inició en Cambie una marcha junto a 25 indignados más y cuatro monitores (uno de ellos vikingo) por las calles de Vancouver. Descendieron hasta chinatown para tomar el Skytrain que habría de conducirles hasta Main street.

Una vez llegada a la estación, los manifestantes salieron al aire libre, y, entre callejuelas, encontraron su destino.

Con pies de plomo, sin miedo ni temor alguno, cruzaron las puertas del local, se colocaron los arneses y, sin pies de gato ni otra protección que un nudo de ocho, escalaron hacia lo alto de la pared del rocódromo para sembrar su bandera.

No contenta con el reto de las tres paredes escaladas, la indignada canadiense, decidió de camino a casa, pasear exhibiendo su lema por el barrio pijo, para intentar cambiar la mente de los burgueses capitalistas que lo habitan.

A pesar de la amenaza de luna nueva por el señor Maldonado, la perroflauta, mochila del banco medio rota al hombro, se dispuso a iniciar la travesía. Sin rumbo, sin brújula y sin mapa. Solo contaba con una pista. Su destino se encontraba en el cruce de las calles Doctor Stevens y Deep Dene.

Sin mucha idea, pero con gran entusiasmo por cumplir su misión: convencer a los capitalistas de Vancouver de que el gotelé no es la solución para las paredes defectuosas (a no ser que lo pintes a colores con esponjas), nuestra aventurera se bajó unas cuantas paradas antes de tiempo.

Tras media hora de ascenso, tras una linda colina, por fin diviso el esperado letrero. Pero, cuando se disponía a tomar el camino de la izquierda que ocultaba su destino final, algo se movió entre los arbustos. Será mi imaginación, pensó.

Pero se equivocaba.

EL ramaje le confirmo sus peores sospechas, detrás del matorral había algo esperándola

¿Sería un hombre lobo?

¿Sería el pocosol?

¿O sería un vampiro de los malos?

Pues no.

Era algo peor.

Mucho peor.

El peor enemigo del hombre.
El único animal más inteligente que el ser humano.
Era un mapache. Un mapache muy mono, que se escabulló antes de que pudiera sacar la cámara.

Tras haber superado tan difícil obstáculo con éxito, la aventurera continuó su camino.

Tan solo con el ruido de sus pies contra el asfalto como compañero, se acercó cautelosamente al lugar indicado.
Un rápido vistazo reconfirmo sus peores sospechas.
A los vampiros les gusta bañarse en la piscina los días nublados.

Para todos aquellos que todavía no lo hayáis pillado, hoy he ido a la casa de los Cullen (De la saga Amanecer) (que está a 10 minutos de mi casa andando, pero que como me he bajado 15 paradas antes, he tardado como una hora en ir hasta allí y volver a casa). Era una casa sin más. Grande, mona, pero desilusiona un poco.

Ahora está en venta. Creo que me dijeron que la vendían por 3 millones de dólares o algo así.
Como habréis podido deducir tiene piscina. Os adjunto algunas fotos para que veáis como es.

Un besazo mañana más, pero no mejor.
Cristina, la indignada canadiense

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