VÍDEO ASCENSIÓN A MONTE PERDIDO



Ascensión al pico aragonés 

Monte Perdido

de 3.355 mts de altitud.







Primer Tres Mil de la jovencísima Cristina que   con   tan   solo     15 años     hace cumbre  en  un  vértice  mítico.

Una  aventura  para  recordar  toda  una vida.



Llegamos al pueblecito de Torla poco antes de las 6 de la tarde y dejamos el coche en el parking junto a las taquillas de los buses.

Torla es un pequeño pueblecito situada a 1032 mts de altura y tiene normalmente 233 habitantes. Es la entrada natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y a través del Puente de los Navarros dar acceso a la pista que conduce al Circo de Bujaruelo.
Pasear por su casco antiguo típicamente alto aragonés, de raíces medievales, te relaja y te transporta del pasado a nuestros días. Sus chimeneas dibujadas entre las enormes alturas que rodean la villa son joyas de la arquitectura tradicional aragonesa, conservan historia, patrimonio y leyendas de brujería.







Subiremos por la ruta clásica: pradera, cola de caballo, clavijas de Soaso, refugio de Goriz, lago helado de Marbore, escupidera y cima de Monte Perdido.

Sacamos los tickets, de ida y vuelta, para tomar los autobuses que nos subirán hasta la pradera. Mientras esperamos, nos mofamos unos de los otros.

A las 6:38 estamos en la pradera. Tomamos la ruta que esta bien marcada, con un cartel que indica la dirección a "La Cola de Caballo".El camino discurre por una pista ancha que se adentra por un bosque manteniéndose más o menos cerca del río.

La belleza del Valle de Ordesa esta presente en cada uno de los rincones por los que avanzamos. 

Destaca sobre todo el verde de las hayas y el magnifico contraste con los pinos silvestres. Me sorprende, cada vez que vengo, el olor del bosque, a frescor y bayas.

Avanzamos a buen paso y superamos con alegría las primeras rampas.
Pronto llegamos y pasamos las cascadas de Arripas, cascada de la Cueva, cascada del Estrecho y las conocidas y bellas gradas de Soaso.
Al Perdido lod franceses lo bautizaron como" Mont Perdu", ya que desde Francia solo es visible desde mazizos alejados como los del Vignemale o Néouville, porque desde la base, en Gavarnie o Gédre, desaparece su visión. Además, la región del Monte Perdido se creía que  era misteriosa porque albergaba un gran lago que daba vida a la cascada del circo de Gavarnie, un salto de 400 mts al vacio.

Ahora, con las impresionantes vistas del circo al fondo, una vez superadas las gradas de Soaso, el sendero se convierte en un camino enlosado de piedra natural que discurre por la amplia pradera. Los árboles desaparecen. el piso es más plano, hasta llegar a la cola de caballo. aqui es el momento de descansar, a 1850 mts, y tomar un tentempié, recuperar fuerzas para lo que nos viene a posteridad.

Tras disfrutar de unos momentos junto a la belleza de esta cascada tendremos que continuar caminando, para ello cruzamos el puente que allí encontramos y se nos presenta una doble posibilidad en el camino. Podremos ascender por la pedrera que da acceso a las clavijas o por las sendas de las mulas. esta senda va formando zetas para aliviar la fuerte pendiente. Se hace un poco más largo, ascienden primero para hacer como si retrocediéramos lo andado, para al fin terminar en la salida de las clavijas.


Las clavijas de Soaso

El camino utilizado por nosotros fue el de las clavijas, casi desde el puente, nos dirigimos hacia la pedrera, y una vez ascendida ésta, ayudados por las cadenas y clavijas, superamos un par de resaltes rocosos, que si bien son sencillos nos obligaran a mantener la atención y el cuidado. 

Las clavijas están muy bien equipadas y no atañen peligro (en verano) a no ser que tenga vértigo en cuyo caso es mejor coger el antiguo camino de las mulas un poco mas a la derecha. Se suben en unos 20 minutos más o menos. Lo más delicado es el enorme peso que llevábamos en las mochilas que te van moviendo de izquierda a derecha en cada apoyo.

Desde la parte superior de las clavijas no hay mas que seguir la senda que asciende con bastantes zig-zags hasta el refugio, aunque la verdad es que se hace un poco interminable debido a que nunca ves el refugio y supuestamente tiene que estar a punto de aparecer, pero no aparece. 

El manto de la noche cayó sobre nosotros y cuando estábamos a punto de desistir, tras un recodo, aparecen las luces del ansiado refugio de Goriz. Plantamos la tienda y nos preparamos para pasar una noche bajo la cúpula única de las estrellas.

Una noche bajo el cobijo del refugio de Goriz

Despertamos a la mañana siguiente y tras desayunar comenzamos a ascender las primeras rampas.

Sube que te sube sin parar llegamos al caos de rocas, muy bonito y espectacular rodeado de circo de piedra precioso. 


Ojito aquí que hay bastantes mojones y podemos equivocamos aunque el sendero es libre y al final todo consiste en llegar al final, al lago helado.


Las aguas del Lago Helado de Marbore comunican mediante un sistema kárstico con la vertiente norte, originando la gran Cascada de Gavarnie, que con sus 400 m de caída libre, es la mayor de Europa y quinta del mundo. El lago Helado de sitúa a 2.980 m de altitud, entre el Cilindro y el Monte Perdido.


Ascendemos uno de los glaciares más septentrionales de Europa

A nuestra derecha se encuentra el glaciar de Monte Perdido. Es un pequeño glaciar de montaña suspendido sobre una gran pendiente en la cara norte. Es el cuarto glaciar más extenso de los Pirineos detras de los del Aneto, Maladeta y el de Ossoue.

Como el resto de glaciares del Pirineo, el del Monte Perdido se encuentra en retroceso. gracias a los dibujos y grabados de los primeros pirineístas se sabe que, a principios del siglo XX, el frente glaciar alcanzaba el lago de Marboré. Posteriormente la parte baja ha ido ascendiendo en altura. En los años 1950 ya se apreciaba la disminución de la cascada de hielo que unía la parte superior y la inferior del glaciar. En 1973 la cascada de hielo terminó fundiéndose y desde entonces están separadas ambas masas.

Tomamos la vía que discurre por la escupidera de piedras del glaciar. nada más empezar, el cartel nos avisa que es el punto más peligroso del Pirineo, donde mas accidentes se producen, es por tanto donde extremamos las precauciones. La ascensión se recrudece por el fuerte desnivel.

Salimos de la escupidera, y ya solo nos queda poco más de 200 mts para la cumbre, pero es un momento psicológico. El frío, el cansancio y para los que no estamos acostumbrados a la altura te hace pensar en el abandono. Una mente fuerte te hace dar el siguiente paso, y el siguiente y así llegar al momento mágico de alcanzar la cumbre.

Alcanzamos la cumbre

La cima del Monte Perdido es un vértice geodésico, por lo que se ve un pilón ( que es delito destrozarlo¡). Es el momento de inmortalizar nuestra cumbre con unas fotografías donde el protagonista como no es el famoso pilón.

Desde aquí unas maravillosas vistas de todos los valles que forman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, las cicatrices de Ordesa y Cañon de Añisclo, de los valles franceses, de la Maladeta y el Aneto, del Vignemale, en fin todo un éxtasis visual.


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